Alvaro Monteverdi, el hijo menor de una familia que emigró a Sudamérica durante el siglo XVIII,
se trasladó a comienzos del siglo XX a Inglaterra y aprendió su trabajo artesanal con un maestro relojero.
Después fundó su propia empresa: "alvaro Monteverdi".

Tras finalizar la 2ª Guerra Mundial su negocio quedó destruido y la demanda de relojes finos apenas existía.
A mediados de los años setenta traspasó su negocio a sus dos hijos, que continuaron el negocio bajo su nombre
hasta que fue comprado por una empresa extranjera que todavía se
mantiene hoy en día cercana a la Familia Monteverdi.

Ésta continúa dirigiendo con éxito la empresa siguiendo fielmente los exigentes requerimientos
del fundador de la empresa, Alvaro Monteverdi.



“alvaro Monteverdi” evoca relojes de caballero exclusivos, tecnología relojera exquisita y mecanismos automáticos de precisión.
En pocas palabras: complementos exclusivos para el hombre distinguido y "understatement británico".